Remates y carboneras en Barlovento

14.09.2020

El monte verde de Barlovento ha sido explotado desde épocas muy antíguas, sobre todo como sustento de los campesinos, del cual se sacaban varas, monte para animales y carbón vegetal.

Los remates de monte en Barlovento siguieron activos hasta mediados de los años 1980. Unos trabajos duros, donde se rozaban grandes laderas de laurisilva, para exportar carbón y varas, sobre todo a Gran Canaria. Era, después del mercado local, el principal destino de estas rozas.

Los remates de monte se dividían en grandes parcelas de laderas, donde se concedía su explotación. Los montes de Marrubial, Las Eritas, Hoya Rosquenta, entre otros, fueron las principales zonas de monte que se rozó en Barlovento. Trabajos duros, donde se pasaron muchas penurias, por los fríos inviernos y humedad que reinaba en estas zonas. Es frecuente encontrar en estas zonas, restos de estos trabajos, sobre todo viejas botellas de vino, brandy, etc. con las que calmaban el frío, o al menos lo intentaban.

Restos de viejas botellas de vino (Remate de La Piedra Sentada)
Restos de viejas botellas de vino (Remate de La Piedra Sentada)

Se pasaban noches al abrigo de cuevas y cabañas, como la Cueva Honda de Los Lirios, donde también se escondía la herramienta (hachas y machetes, ya que no había motosierras). Esta red de remates estaba unida por una extensa red de caminos de herradura que hoy en día está abandonada. Era una red de tránsito comercial entre comarcas, conocida por La Traviesa del monte.

La red de remates desde el lomo de La Piedra Sentada hasta Las Eritas estaba recorrida por la tubería de bajante de los antíguos nacientes de Los Lirios, una canalización de la que actualmente quedan algunos tramos a la vista, y que fue tendida en su momento por D. José Vicente Rodríguez Ortega por los años 1920 del siglo pasado. Dicho tubo tenía en su totalidad unos 5 kilómetros, desde las aguas hasta Talavera.

A lo largo de esta tubería, los trabajadores del monte hicieron agujeros en la misma para surtirse de agua para trabajar. Eran trabajos peligrosos en algunos lugares, donde llegaron a colgarse de sogas para cortar monte sobre fugas y riscos.

D. Israel Machín, uno de los hombres conocedores del monte y trabajador del mismo toda su vida, nos cuenta como incluso tenían que esconder la herramienta antes de irse a dormir al campamento, ya que si no, los trabajadores de otro remate te la podían robar. La enterraban en hojarasca a unos 50 o 100 metros del campamento, para que no la encontraran.

Remate de la Hoya Rosquenta
Remate de la Hoya Rosquenta

Aún se pueden observar lugares de acopio de materiales, como el llano del Campanario (sobre los montes de Melenos), donde se conservan aún paredes de piedra que estabilizaban taludes para hacerlos cómodos y seguros.

Los restos de remates y otras rozas se usaron hasta hace unos 40 años para realizar hornas de carbón. Este carbón, a comienzos del siglo XX, fue una actividad puesta prácticamente fuera de la legalidad, aunque en la posguerra, o en años de escasez, muchas familias hacían carbón de forma clandestina en el monte para poder encender sus cocinas o venderlo en la ciudad.

Las hornas carboneras son las construcciones necesarias para la elaboración del carbón. Éstas son temporales, una vez hecho el carbón ya no se usan más. Están compuestas por unos troncos de unos veinte centímetros de grueso llamadas madres, ramas finas, hojas secas, troncos de madera bien secos, ramas verdes y tierra para cubrir la pila de leña. Para hacer lo que se conoce como los bardos, que cubre el alrededor de la pila de leña a quemar, se requieren unas maderas planas o planchas de bidones cortados y aplanados. Este recubrimiento tendrá una puerta inferior para poder encender el fuego y orificios llamados caños para que desahogue el humo.

Primero se ubica el espacio donde va estar la hoya carbonera, un claro del monte estratégicamente orientado para que la brisa recorra la hoya. Una vez limpio y allanado el terreno, se colocan las madres, los troncos sobre los que se pone luego todo tipo de leña fina para hacer la 'cama', donde se ponen junta toda la leña.

Armando la carbonera
Armando la carbonera

El quemado es un proceso muy lento, que duran alrededor de una semana, o incluso más, dependiendo de la cantidad de madera que se vaya a hacer carbón. El carbón se consigue al quemar la leña a altas temperaturas pero con poco oxígeno. Para ello es fundamental que la hoya quede bien tapada para que el fuego no llegue a ser llama y la madera pueda transformarse en carbón sin que se pierda en forma de ceniza.

Existen al menos dos tipos de hoyas para hacer el carbón: la hoya tendida y la de punta, también llamada cubana.

En Barlovento, de las últimas hornas de carbón que se hicieron de forma clandestina, fueron elaboradas por D. Miguel Brito y D. José Eladio en las laderas de Marrubial.

La Piedra del Campanario (restos de un antíguo caño de fuego o tubo de lava)
La Piedra del Campanario (restos de un antíguo caño de fuego o tubo de lava)


© 2019 José Miguel Rodríguez
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar